Historia

Los primeros indi­cios de reg­u­lación ban­caria en República Domini­cana apare­cen con el surgimiento del Banco Nacional de Santo Domingo, S. A. en el año 1869.

En 1909, el Estado Domini­cano pro­mulga la primera Ley Gen­eral de Ban­cos, donde se estable­cen reg­u­la­ciones especí­fi­cas para Ban­cos Hipote­car­ios, Emisores y Refac­cionar­ios y sur­gen insti­tu­ciones de crédito con las car­ac­terís­ti­cas de ban­cos com­er­ciales, bajo la super­visión y con­trol de la Sec­re­taría de Estado de Hacienda y Com­er­cio, denom­i­nada hoy Min­is­te­rio de Hacienda, la cual disponía de inter­ven­tores nom­bra­dos por el Poder Ejec­u­tivo en cada banco para ejercer su control.

El año 1947 marcó la trans­for­ma­ción del sis­tema financiero domini­cano; se crea la Unidad Mon­e­taria Domini­cana, el Banco Cen­tral y la Super­in­ten­den­cia de Ban­cos, esta última bajo la Ley No. 1530 del 9 de octubre del 1947, ley que crea los cimien­tos para la super­visión y reg­u­lación del Sis­tema Financiero Dominicano.

El econ­o­mista Vir­gilio Álvarez Sánchez, va a ser el primero en ocu­par el cargo de super­in­ten­dente de Ban­cos, posi­ción que ocu­pará durante dos años. En prin­ci­pio, la tarea de super­visión que desem­peñaba esta enti­dad era bien sim­ple con­siderando lo lim­i­tado de las opera­ciones com­er­ciales de esa época y su fun­ción prin­ci­pal con­sistía en la autor­ización de nuevas oficinas.

La Ley No. 1530 que dio ori­gen a la Super­in­ten­den­cia de Ban­cos va a ser mod­i­fi­cada y susti­tu­ida por la Ley 708, Ley Gen­eral de Ban­cos, del 14 de abril del 1965, donde se pone a cargo de esta enti­dad la apli­cación y admin­is­tración del rég­i­men legal de los ban­cos, bajo la depen­den­cia de la Sec­re­taría de Estado de Finan­zas, hoy Min­is­te­rio de Hacienda.

El 3 de febrero del 1967, medi­ante decreto del poder ejec­u­tivo se dictó el Reglamento No. 934 “Reglamento Inte­rior de la Super­in­ten­den­cia de Ban­cos”, en cuyo con­tenido se establecieron las fun­ciones del Super­in­ten­dente de Ban­cos y la Orga­ni­zación Gen­eral de la Super­in­ten­den­cia de Ban­cos, así como la Estruc­tura Orga­ni­za­tiva formal.

Con la creación de la Ley No. 183–02 Mon­e­taria y Financiera, se le da a la Super­in­ten­den­cia de Ban­cos el marco jurídico de actuación que tiene en la actu­al­i­dad, otorgán­dole la respon­s­abil­i­dad de super­visar, con plena autonomía, a las insti­tu­ciones de inter­me­diación financiera, con el propósito de pro­te­ger los fon­dos de los ahor­rantes y los dere­chos de los usuar­ios de los ser­vi­cios financieros. Así mismo, con la pro­mul­gación de esta ley, el Super­in­ten­dente de Ban­cos se incor­pora como miem­bro ex ofi­cio de la Junta Monetaria.

Debido al ver­tig­i­noso crec­imiento exper­i­men­tado por el Sis­tema Financiero, tanto en el aspecto insti­tu­cional como en el oper­a­tivo, la Super­in­ten­den­cia de Ban­cos se ha visto en la necesi­dad de ade­cuar su estruc­tura en múlti­ples oca­siones para asim­i­lar dichos cam­bios, enmar­cán­dose además, en una pro­funda trans­for­ma­ción de su marco reg­u­la­to­rio y de super­visión, pasando de un mod­elo de cumplim­iento a un mod­elo de super­visión con­sol­i­dado basado en riesgos.

Doc­u­men­tal Institucional